Capitulo 3: Cuadros e
Historias .
Victoria miraba por la
ventana como su madre y padre discutían. Ciel iba hacia ella, pero
no se giro, seguía con la vista clavada en sus padres.
Ciel la abrazó por la
cintura y puso el mentón sobre su hombro.
- Aún tienes la mejilla roja – dijo el chico – ¿ Te duele ? - dio un suave beso en la zona enrojecida.
- Ahora no – Rió ella.
- ¿Dónde esta Jem ? - Preguntó el joven extrañado.
- Le dije que se retire a su habitación – comenzó a reír Y Ciel no comprendió – Olvidalo, No importa.
- No te enojes con ella – una voz llegó desde el pie de la escalera.
- Sabes que yo, pocas veces pierdo los estribos, hermano – Habló victoria muy seria. Stefan Se paro junto a ella – Pero, No merecía una bofetada ¿ No te parece? - no dio tiempo a contestar -iré a ver a James – beso a Ciel y se fue escalera arriba.
Cuando llegó a la
habitación de James no había nadie, estaba vacía. Y de inmediato
supo dónde estaba el niño.
Fue a la torre Norte
del Norte de enorme castill0 y lo encontró.
Stefan Sin decir nada
guió a Ciel Hasta una parte de la casa, donde las paredes estaban
llenas de cuadros.
- Mi familia fundo este lugar – comenzó a hablar – ¿Sábes la razón de que tengamos tantas cicatrices ? - Preguntó Stefan.
- Son Vampiros, son gente con cicatrices – dijo Ciel En respuesta.
- Somos gente con cicatrices – Repitió. El otro chico señalo un retrato con muchas caras desconocidas – Somos Guerreros, Protegemos a los miembros de la corte – Hizo una pausa
- - Mas bien, protegíamos- Victoria apareció – Stefan, te dije que no le contaras – gruño.
- Merece Saberlo - '' se lo prometimos '', penso Stefan.
- ¿Merezco saber que ? - Ciel se sintió ignorado.
- Que tu novia es un ángel guerrero – Elena se sumó .
- ¿Qué es eso ? - inquirió el morocho mirando a Victoria .
- Hace mil años una mujer, Ossira, llego a America – Dijo la chica como respuesta - Era una bastarda, de un ángel y un demonio – señalo una pintura .
Una mujer de no más de
20 años, de pelo negro y ojos verdes, descansaba, con una pequeña
sonrisa.
- Creí que eso no era posible – dijo Ciel confundido – En la Mitología …
- Es todo mentira - Interrumpió Stefan – Las criaturas sobrenaturales hacían tratos con los humanos. Ellos los protegían y los otros contaban una historia diferente a la realidad. Era, y es una especie de protección.
- ¿Puedo continuar? - Victoria Sonó molesta – Bien. Ossira Creó una corte que abarca a todos los seres sobrenaturales.- Señalo otro pintura, había un hombre de cabello negro, muy oscuro, de ojos Miel. Bastante parecido a Ciel – Estaba enamorada de un humano, llamado Lux – Bajó la cabeza y continuó – Cuando lo asesinaron, le puso su nombre a la corte, pero nadie sabe nada de ella hace mucho.
Ciel iba a hacer un
comentario pesimista.
- Pero eso no quita que sea verdad – James se apuro a hablar. Se había parado contra la pared con las manos en los bolsillos y se movía inquieto.- Todos sabemos la verdad ¿ no mamá? - Miro a Elena – Después de todo es tu madre y la que me maldijo.
Elena iba a decir algo,
pero se calló.
- ¿Sin palabras ? - Ciel se cruzó de brazos y vio de reojo la sonrisa de Victoria y Stefan .
- Mira mocoso, Cállate – La mujer indignada empezó a caminar
Victoria abrazó riendo a
Ciel.
- Te amo ¿ lo sabías ? - lo besó.
- Algo sabía – Rió el chico.
- Vamos a caminar – lo tomó de la mano.
Stefan vio a su hermana
alejarse con Ciel y se sintió en paz. James se paró junto a el.
- ¿ vamos al bar ? - preguntó este como si nada.
- Eres menor de edad – dijo Stefan.
- Tengo unos Mil y algo de años, no me jodas- refunfuño James.
- Me parece que Elena se enojó conmigo – Ciel se sentó en el pasto.
- Esta enojada con todo el mundo – La castaña se sentó sobre las piernas del chico contempló el cielo.
- ¿ Estás Bien ? - Preguntó el morocho.
- ¿Quién era ese hombre ? - Preguntó Victoria preocupada - ¿ Por que intentó matarme y de dónde sacaste ese Arco? - Tomó aire.
- Su nombre es Nicolai – Contestó Ciel – mate a su pareja hace un tiempo , karlha, una búlgara traidora. Trató de matarte por que sabía quién eras. Tu padre me dio el arco, el me entreno, un tiempo, para poder defenderme – el muchacho la miró vacilante.
- Mi padre.
- Si.
- ¿ Por qué mataste a esa mujer? - Preguntó al fin la chica.
- Planeaba matarte, la asesine, y seguí tu rastro – Ciel, se ruborizo.
- Hola – Paola apareció de la nada.
- M preguntaba dónde estarían tú y Pecas – Dijo Victoria.
- No me llames así, odio que me llames así – se quejó William.
- Les faltan los sables de luz y son Anakin y Ahsoka cuando pelean – Comentó Ciel jugando con un mechón del pelo de su novia; se callo cuando el otro chico lo fulminó con la mirada.
- Victoria, ¿ sabes algo de tus hermanos ? - John apareció en el patio trasero; el sol había empezado a salir y su piel brillaba tenuemente .
- Creí que estaban dentro – admitió la chica.
- Yo escuche que iban al bar – Soltó William.
Sin decir mas John se
fue dentro. Los jóvenes compartieron miradas de incomprensión
Total.
El
señor François
caminaba Por
Nueva Orleans Preocupado. El barrio Francés estaba atestado de
gente, y había tenido que estacionar su camioneta a varias cuadras
de ''Lola's''.
Se
percató del bullicio dentro, así que entró al bar e intento pasar
desapercibido.
Divisó
a su hijo, Stefan, a lo lejos con cara de preocupación, apartado,
solo. El pequeño detalle lo inquietó; se le acercó suspicaz.
- Hijo – llamó.
- Padre – Stefan sintió alivio y nauseas a la vez.
- ¿Donde está James ? - Sonó Severo.
- Victoria va a matarme – El chico dio a su padre la noticia que no quería recibir – hubo un pleito , Zombies, peleamos y Jem desapareció – explicaba, pero John lo hizo callar.
- Vamos a Casa Hijo – dijo al fin – Pero tu le dirás a tu hermana – sentenció.
- Eres un idiota Stefan – Victoria caminaba de un lado para el otro – Hay solo una solución – miró a Elena – Es hora de que la llames – Todos menos Ciel sabían a quién iban a llamar.
- De acuerdo, haré lo que pueda – los nervios en la mujer irritaron a Stefan.
- Todos sabemos que hablas con ella todo el tiempo, llámala Elena – Su hijo empezó a caminar enojado y cuando su hermana trató de frenarlo se soltó bruscamente.
- Stef.... - lamo Victoria.
La
castaña fue tras el preocupada.
Cuando
lo alcanzó y lo paró, vio su rostro asustado, con las mejillas
ligeramente húmedas.
Victoria
sabía que su hermano solo lloraría si algo le pasaba a James o a
Ella.
Durante
su niñez, James, Había disparado una ballesta por error mientras la
preparaba para usarla , y la flecha había quedado enterrada en su
propia pierna. El alarido del niño, había arasado el silencio en la
habitación.
Ese
día, Stefan, había llorado cuando se hermano murió (creía que era
culpa suya por no haberle enseñado bien Como poner los seguros de la
ballestas ); y solo cuando revivió, se serenó y jamas volvió a
llorar, por nada mas.
Victoria
lo abrazó a duras penas, ya que el no quería , pero cedió y la
rodeo fuertemente con los brazos, tanto que los huesos de la chica
podrían haberse quebrado. Comenzó a llorar, pidiendo le perdón.
- No, no- Victoria lo abrazó mas fuerte – No tienes por que pedirme perdón.
- Fue todo culpa mía, siempre todo fue culpa mía – Sollozaba. Enterró la cara en el cabello de su hermana, húmedo por que se había bañando, y solo pudo llorar más.
- No, en eso estas equivocado, todo siempre fue mi culpa, que nos mudáramos, que te cortes el pelo, que no tengas huevos de pascua – bromeó la castaña y Stefan soltó una risa mezclada con el llanto que hizo reír a Victoria También – Lo recuperaremos, volverá a casa – se separó un poco para limpiar las lagrimas del chico – Estaremos bien – unió la frente con la de su hermano.
- ESTA AQUÍ – Ciel apareció gritando.
- ¿Quién? - Victoria tenía fe.
- Ella – su novio no sabía que decir – Ossira – musitó.
Stefan
agarró a su hermana de la mano. La joven solo caminó hacia la
biblioteca tranquila.
Hacia
muchísimo tiempo que no veía a su abuela, era un golpe duro para
todos. La castaña intentó abrir la puerta, detrás de ella se
encontraba la mas horrible pesadilla.
Soltó
la mano de su hermano para poder abrir la pesada puerta de roble.
Ahí
estaba, parada sonriente una mujer morocha, de ojos verdes,
despectiva; la mujer que había convertido a su hermano en lo que
era, para que pague por un crimen que no cometió.
- Hola Victoria – saludó Ossira – Hola Stefan -miro al chico que había palidecido - ¿ y tu eres? - se dirigió a Ciel.
- Mi nombre es Ciel – Victoria tomó su mano instintivamente. El la miró extrañado.
- Mi pareja, abuela – dijo la chica – Hola. Me gustaría decir que es un placer verte, pero eso sería mentir, y se que no te gusta – concluyó.
- Victoria – reprendió Elena.
- No, dejala – Ossira se le acercó - sigues siendo igual de impertinente, igual que tu padre.
- No hables de nuestro padre como si tu fueras un pan de dios – soltó Stefan.
- Me decepcionas querido – dijo la vampira – tenía la esperanza de que no fueras igual que la insolente de tu hermana – continuó.
- Madre – llamo Elena – Basta, es suficiente.
- ¿Quieres que mienta ? Tus hijos son un desastre, no se de donde sacaste que les habías dado una buena educación. Son un error – dijo la mujer – pero vine aquí para ayudarlos a encontrar a James, no para recordar les lo mal que va su vida.
Ciel
dio un paso, pero victoria lo detuvo. Ossira se volteo, lo miro,
abrió los ojos muy grande y le rompió el cuello sin mas.
- Ciel – Grito la castaña. Lo agarró y lo puso sobre su regazo – Estas loca – acariciaba torpemente el cabello del chico; había olvidado completamente de que no era humano, su corazón dio un vuelco y empezó a llorar por el susto.
- Vamos, llevemos lo a tu cuarto – dijo Stefan alzando a Ciel.
- Eso fue demasiado -gritó Victoria – No eres nadie …
- Se lo merecía – interrumpió Ossira .
- No, el no te ah hecho nada.
- Mira niña – la tomo del brazo la morocha – no me provoque o …
- ¿o qué? Vas a maldecirme igual que a Jem – Soltó enojada Victoria.
Stefan
acomodó a Ciel como pudo en la cama y lo cubrió con una manta,
luego recordó que no era necesario, pero no la quito.
Se
sentó con un libro en el sillón frente a un ventanal y se dispuso a
espera a su hermana.
Pasó
un rato largo, el llevaba casi medio libro y Victoria no volvía,
cuando empezó a impacientarse apareció en la habitación. Vio su
rostro y supo que había llorado mucho.
- Angelología – dijo mostrando le el libro – ¿estás bien ?
- No.- contesto la castaña colocando su cabeza en el hombro de chico.
Ciel
despertó al cabo de una hora, Victoria dormía a su lado. La tapó y
se levanto para ir a tomar aire.
Observó
que la habitación era gigante; había libros por todas partes, un
escritorio, un sillón de cuero y un ventanal enorme, todo marrón.
Abrió
la ventana y el viento de lluvia lo atropelló.
Sintió
unos pequeños brazos que lo abrazaban por detrás. La cálida Piel
de Victoria contra su fría piel lo hacía sentir extraño. Se giró
y su novia lo besó apasionadamente.
- Creí que dormías – dijo él .
- Estar en esta casa no me permite dormir – juntaron sus frentes – Ciel … - musitó, ni sabía que decir.
Él
la besó.
- Te amo Victoria – el morocho la miraba.
- Ciel – había miedo en su voz y el chico entendió que ea intentaba decirle algo. El comenzó a alejarse, pero la castaña lo agarro del brazo -te deseo, Ciel, pero tengo miedo- confesó con vergüenza.
- No voy a hacerte daño – el también la deseaba.
La
beso otra vez, mas suave, tierno. Intento ir despacio para que ella
se sintiera cómoda.
- es tan tierno – Victoria lo miro sin comprender – que tu primera vez sea conmigo – aclaró el chico y ella comenzó a reír.
- No soy Virgen – dijo y se sonrojó – pero solo lo eh hecho una vez, me asusta – acarició el pecho del chico pensativa, deseando que sus mejillas dejaran de arder.
- No me importa, si es lo que te preocupa – dijo tomando la del mentón para besar la- Te amo – susurró y la beso.
Ella
enredó sus dedos en el cabello sedoso cabello del chico.
El
a levanto y la llevó a la cama. Victoria lo observaba sacarse la
camisa.
Luego,
Ciel bajó el cierre de su vestido y lo quito del camino. Beso el
cuello de la chica y bajó hasta sus pechos, ella acariciaba su
cabello totalmente exitada.
Con
hábiles dedos desabrochó su corpiño y lo arrojó a un lado.
Y
así hasta que ya no hubo ropa que se interpusiera entre los dos. El
muchacho podía sentir el calor que emanaba del pequeño cuerpo de
Victoria.
Al
entrar en ella sintió cosas únicas, no se comparaba con nada que
hubiera sentido antes. Tanto tiempo creyendo lo algo imposible, eso,
estar ahí, acariciando la , besando la , conociendo todas y cada una
de las partes de su cuerpo. Ella susurraba su nombre .
Cuando
estallaron se besaron totalmente agitados.
Ciel
con cuidado de no aplastarla, cuando todo se había calmado, se
recostó a su lado.
Victoria
se quedó dormida sobre su pecho; tenía las mejillas rosadas y los
rizos alborotados. Verla tan tranquila y dulce, tan frágil, le dio
paz .